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La Orden del Pavo [cap.5]


Capítulo 5: LA ORDEN DEL PAVO



    Molly estaba terminando de hacer la cena, mientras el resto ayudaba a poner la mesa. Zanky tenía mucha hambre.

-          ¿Si tu madre era gitana… -dedujo Zanky- ¿tú eres gitano, Siriito?

-          Sí, más o menos… -reconoció- esta es mi casa, pero la he cedido a la Orden como cuartel general, es lo mínimo que puedo hacer, sniiif, qué inútil soy, sniiiif.

-          Pues sí… -lo consoló Zanky- ni siquiera has tenido la decencia de limpiar, dejas que los invitados estén aquí rodeados de mierd…

-          ¡ZANKY! –le advirtió Molly, que estaba batiendo unos huevos- Esa boquita…

-          Ah, lo siento –dijo, y se limpió restos de chocolate de las magdalenas que tenía en los labios.

    Al fin estaba la cena lista. Pollo crujiente con patatas asadas, panecillos con salsa de tomate, y de segundo tortilla de jamón y pata de cordero en su salsa. El postre era una sorpresa. Estaban ya empezando a cenar cuando oyeron gritos en la calle.

-          ¡ABRIDMEEEEE! ¡QUE ME ABRAIS HE DICHO! –la voz de Tita hacía incluso vibrar los cristales de las ventanas.

Todos los presentes palidecieron, se miraron unos a otros.

-          ¿Qué hacemos? –dijo Lupin, asustado.

-          ¡QUE ME ABRAAAAAAAIIIIIIS! QUE NO ME ACUERDO DE CÓMO SE ENTRABA EN EL CUARTEL GENERAAAAAAAL.

-          ¡Va, deprisa, que se va a enterar todo el vecindario! –dijo Tonks, con una mano en el cuello.

-          Lo echamos a suertes –sugirió Bill.

-          ¡¡QUE SOY TITAAAA!! ABRIDMEEEEEE.

-          Por el amor de Merlín –dijo Molly- Ya me encargo yo. Tanto auror tanto auror y tiene que ir la cocinera a abrir la puerta…

    En la calle Tita estaba en la acera, con Fifí al lado. Parecía muy enfadada y tenía algunas cagarrutas de aves por la cabeza. Algunos vecinos se asomaron a los balcones ante el jaleo que provocaba.

-          ¡¡QUE ME ABRAAAAAAAAIS!! Hombre, ya era hora Molly –dijo, cuando Molly abrió la puerta para que entrara.

-          Pasa, deprisa, que no te vean.

-          ¿Ahora me metéis prisa? Qué gentuza.

-          Pues sí Tita –dijo Molly cerrando la puerta, acompañó a Tita por el pasillo- son una gentuza, dejarte allí sin decirte nada… ya les he echado la bronca.

-          Pues ahora se van a llevar otra y más gorda. A ver, ¿dónde están los traidores?

-          En la cocina, cenando.

-          ¿Perdona? ¿Que están cenando sin mí? Oyoyoyoyoi, esto me duele más que que me dejaran tirada.

    Tita entró en la cocina, arremangándose.

-          A ver, ¿quién ha sido el listo que ha ordenado que os llevarais a mi Zanky sin avisarme?

    Nadie contestó, parecía que todos tenían la boca llena. Molly miró a su izquierda, con una sonrisita traviesa en la boca.

-          Pues quién va a ser, Tita. ¡La Jerma!

    Jermayoni soltó su cuchara y abrió mucho los ojos.

-          ¿Qué? ¿Yo? No, no, yo no he ordenado nada, o sea.

-          La Jerma, cómo no –dijo Tita, acercándose por detrás- Sieeempre la Jerma, ¡qué envidia me tiene!

    Tita abrió un estante de la cocina y sacó dos cuencos que llenó con algo de pollo y arroz.

-          Vosotros dos, ya sabéis que los animales no comen en las mesas –dijo, dirigiéndose a Sirius y Remus y dejando los cuencos en el suelo- aquí tenéis la cena.

-          ¡Pero Tita! –protestó Remus.

-          ¡Al suelo he dicho! Deja tu asiento para las personas. Fifí, siéntate en la mesa, vamos a cenar.

    Sirius y Lupin estaban tan acobardados que hicieron caso y se sentaron en el suelo a comer. Fifí y Tita ocuparon sus asientos.

-          Qué gentuza, dejarme ahí tirada… he tenido que venir volando con el paraguas volador lentorro de mi prima Mary Poppins, me he perdido varias veces y he tenido que preguntar a los pájaros, que me han liado aún más… Desde luego… qué puñalá trapera me habéis dado… pero esta te la guardo, Jerma, la venganza es un plato que se sirve frío, y yo soy una experta en los platos fríos… mmm , Molly, qué buenas están las patatas asadas, pero te has pasado un poco con la sal ¿eh?

-          No Tita, está en su punto –corrigió Molly.

-          Te has pasado, te lo digo yo que tengo un paladar exquisito. Pero no pasa nada, no todo el mundo es tan buena cocinera como yo. A partir de mañana me encargaré yo de las comidas, que se me da mejor.

-          ¡De eso nada! De las comidas me encargo yo, tú si quieres me ayudas –protestó Molly.

    Zanky apenas prestaba atención a lo que ocurría, estaba centrado en su cena. Tonks estaba cambiando su aspecto para entretener a Ron, que se reía como un niño pequeño cada vez que la chica cambiaba el color de su pelo y hacía que las orejas le crecieran. Tita se fijó en ella y la miró con curiosidad.

-          Yo también sé hacer eso.

-          No Tita, tú no eres metamorfomaga.

-          ¿Y qué sabrás tú lo que soy o dejo de ser? Ya verás ya… solo hay que concentrarse y hacer fuerza… a ver… -Tita cerró los ojos e hizo fuerza con todo su cuerpo, se puso roja y de pronto…

    Prrffffffffffffffrrrrrrrrr.

    El olor del pedo de Tita inundó la sala.

-          Qué calor hace de pronto ¿no? –dijo Molly disimuladamente, abriendo las ventanas de la cocina.

-          He estado a punto, dejad que lo intente otra vez –Tita volvió a apretar los ojos y a hacer fuerza.

PfffffffRrrrrrrrrfffffrrrrrssssssh.

    Fifí se levantó enfadada y salió de la cocina, el resto intentaba taparse las narices con las servilletas.

-          ¿Qué? ¿Ya tengo el pelo azul?

-          Ui sí –dijo Tonks- Mira, parece que tienes un mechón un poco menos… pelirrojo…

-          Ya practicaré más.

-          Sí, sí, ahora a cenar por Merlín. Ojú, qué asco…

-          ¿Ves Molly? No les gusta, estaba salado, te lo dije.

    La cena continuó con relativa normalidad. Mientras Tita y Molly preparaban a empujones el postre Zanky quiso saber cosas.

-          ¿Qué hay de postre? –preguntó.

-          Lo que Zanky quiere saber… -dijo Jermayoni- es qué ha pasado estos meses.

Sirius se sentó en una silla sin que Tita se diera cuenta.

-          El-que-da-yuyu-nombrarlo se está moviendo sniiiif, y el Ministerio de Magia dice que son invenciones de Dumbledore y tuyas.

-          ¡Oye! –protestó Tita- Que yo también lo vi.

-          Sí, pero el Ministro no confía en la palabra de una gala menopáusica y desquiciada –respondió Jermayoni.

-          Pues nada, otro al que meter en mi lista negra… si es que no doy abasto…

-          Los de La Orden del Pavo nos estamos moviendo para informar a la gente y…

-          Sobre todo tú Sirius –dijo Molly, son ironía-. Es mi churri Arthur el que está haciendo todo el trabajo, informando a la gente de confianza del Ministerio. El otro día, por cierto, se encontró con la prima de la Nati, ¿cómo se llamaba…?

-          ¿La Sarini? –preguntó Tita mientras batía un huevo.

-          No, la coja no, la fea…

-          ¡Ah! La Sarmiento.

-          Sí, esa –confirmó Molly- y le dijo que estaba saliendo con el hijo de la pescadera de Hogsmeade.

-          ¡Pero si tiene sólo 23 años! Oyoyoyoyoyoyoi –se indignó Tita- será loba lagartona la muy asaltacunas…

-          Como iba diciendo… -interrumpió Sirius.

-          Sí, sí… -continuó Tita- los grises y El Profeta ponen verde a Dumbledore y a mi Zanky llamándoles dementes y mentirosos. Por cierto Molly, cuando estaba en el baño vi una receta en El Profeta de un pastel de limón con nueces que tenía una pinta…

-          Lo hice hace dos días, pero no sé… no me convenció, demasiado dulce para mi gusto.

-          Eso es que no sabes, seguro que te pasaste con el azúcar. Ya lo haré yo un día de estos y verás la diferencia…

-          Vamos a ver si nos centramos, o sea –Jermayoni estaba perdiendo la paciencia- Que Zanky quiere saber qué pasa.

-          ¿Pero Voldiport no ha hecho nada contra las pastelerías no?

-          No Zanky, tranquilo –dijo Lupin- de momento no ha hecho nada “oficialmente”.

-          Se ha cargado a varios pero no sale en las noticias –apuntó Sirius.

-          Claro, porque el Ministro cree que fueron accidentes, como si ahora la gente se afeitara con espadas –dijo Tita-. Y luego está lo de Dumbledore…

-          Sí, qué fuerte… -comentó Molly, moviendo la cabeza.

-          ¿Qué pasó con Dumbledore? –preguntó Ron.

-          El Profeta va contra él, quiere desacreditarlo como sea y…

-          Le hicieron fotos saliendo de un club de streeptess masculino –interrumpió Tita- con unas pintas… oyoyoyoyoyoyoi, le dije que esa no era una forma segura de celebrar su cumpleaños.

-          Eso sí, los chicos estaban de toma pan y moja –dijo Molly, sonrojándose.

-          Ahí tienes toda la razón. ¿Te acuerdas del cachitas morenote pecholobo? Oyoyoyoyoyoi.

-          ¿Y qué pasó con esas fotos? –preguntó Jermayoni, ansiosa- contádselo a Zanky, que lo quiere saber.

-          ¿Está ya el postre? –preguntó Zanky.

-          Las publicaron en portada, enseguida recibió críticas de todos lados y han acabado expulsándolo del Winzengamot, y le han quitado sus títulos honoríficos…

-          La verdad es que no salía muy favorecido con aquel tanga fucsia y las medias negras… -confirmó Tita.

-          El caso es que entre que el Ministerio y El Profeta no se creen lo que pasó y que quien-da-yuyu-nombrarlo se mueve entre las sombras para no llamar la atención… nuestro trabajo es una tarea imposible, nos cuesta conseguir apoyos.

-          ¿Pero por qué lo llamáis así? Llamadlo por su nombre: El Calvi.

    Molly sirvió el postre, arroz con leche casero con canela por encima. Guardaron silencio mientras lo disfrutaban.

Pfffrrrrssssssssffff. Tita había vuelto a concentrarse demasiado.

-          Nada, que no me sale… Molly, haz el favor de cerrar la ventana que mi Zanky tiene frío.

-          No no –dijo Zanky, temblando- Por favor no cierres…

-          Le has puesto demasiada canela, Molly, y el arroz está como muy aguado ¿no? – Tita estaba decidida a quedar por encima de su amiga.

-          Imaginaciones tuyas, Tita, mira qué bien se lo comen todos.

-          Por no hacerte el feo…

    Sirius levantó la mirada, evitando la de Tita. De pronto se puso serio. Carraspeó.

-          Además, Zanky… si tanto interés tienes…

-          Sí, mucho, mucho interés –dijo Jermayoni, inclinándose hacia delante para escuchar bien- Cuéntale, cuéntale…

-          Por lo visto Quién-da-yuyu-nombrarlo va en busca de algo…

    Tita lo miró, apretando los labios. Molly hizo lo mismo mientras recogía la mesa.

-          ¿Algo? ¿Qué? ¡¡CUENTAAA!! –gritó ansiosa Jermayoni mientras Zanky se concentraba en repelar su bol de arroz con leche con la lengua.

-          Algo que antes no tenía, algo peligroso que le hará volver con más poder.

-          ¿Un bolso de Prada? ¿Un Chanel nº5?

-          ¿¿Un arma?? –preguntó Ron, parpadeando mucho por el miedo.

Sirius fue a abrir la boca para responder, pero Molly le dio un capón por detrás.

-          Ya has abierto esa bocaza demasiado, Sirius.

-          Y se ha vuelto a subir a la mesa –protestó Tita- venga al suelo, ¡¡chucho!! Por cierto Molly, la señora Figg te manda saludos.

-          ¿Qué tal están sus gatos?

-          Uff, si yo te contara… están hasta el moño de ella, están deseando que se muera para comerse su cadáver, no te digo más.

-          Normal, si no la aguanta ni su hija, creo que se fue a vivir a Alaska para no verla.

-          A mí me han dicho que se casó con un pingüino cachas –apuntó Tita- Por cierto, Zanky, ¿quieres…?

    Tita se giró hacia el resto de la mesa, y se dio cuenta de que todos se habían ido mientras ellas dos cotilleaban.

-          ¡Será posible! Ni las buenas noches nos han dado…

-          Qué mala gente… siempre hacen lo mismo –dijo Molly, enfadada- lo hacen para que recoja yo la mesa y friegue los platos…

-          Pues nada, no te molesto, me voy a dar un besito de buenas noches a Zanky y a dormir.

-          Pero ayúdame ¿no? Oye, Tita, ¡¡TITAAAA!!

-          ¡¡NO TE OIGO!! –gritó Tita desde el tercer piso.
  

La Orden del Pavo [cap.4]


Capítulo 4: EL NÚMERO 12 DE LA CALLE DE LA GRIMA




    Al atravesar el umbral de la puerta de aquel edificio, Zanky comenzó a sentir nerviosismo, su cuerpo sudaba y no sabía por qué. Allí dentro hacía frío, pese a estar en verano. Era un lugar oscuro, lleno de polvo, y olía a rancio, como si tío Vernon hubiera restregado sus calcetines por las paredes.

    Ojochungo hizo un movimiento con su garfio y las luces se encendieron, algunos faroles parpadeaban, y daban una luz verdosa.  El pasillo era largo, avanzaban por él cuando una puerta se abrió y de ella salió la señora Weasley, asomando la cabeza primero.

-          ¡Zankyyyy! –dijo en un gritito ahogado, casi un susurro mientras lo estrujaba entre sus brazos- Qué mayor estás. ¿Has merendado?

-          No, y tengo hambre –dijo Zanky, todavía sudando y temblando.

-          No te preocupes, en un ratito cenaremos – se giró hacia Ojochungo, Lupin y Tonks, que iban detrás de Zanky -. Ya ha llegado, están reunidos.

    Zanky hizo ademán de entrar en la habitación, buscaba algo que echarse a la boca, pero la señora Weasley bloqueó la entrada.

-          Tú no, Zanky, anda, acompáñame, cielo. No hagas ruido.

    Los demás entraron en la habitación y cerraron la puerta tras ellos. Molly guiaba a Zanky hacia el final del pasillo, giraron a la izquierda y subieron unas escaleras mugrientas y llenas de polvo.

-          Le dije a Jermayoni que limpiara las escaleras, ya ves tú el caso que me ha hecho la muy… -murmuró la señora Weasley para sus adentros.

    Zanky se iba fijando, tembloroso, en las cabezas de elfos domésticos que colgaban de las paredes, casi disecadas. ¿Qué era ese lugar? Se dio cuenta también que en cada rellano había un ramito de romero colgando del techo. Incluso se oía un leve zumbido, como un ronquido ligero, tras unas cortinas del primer rellano.

-          Pasa Zanky –dijo Molly, y abrió una puerta.

    Zanky entró, nervioso y sudando la gota gorda, tenía hambre, necesitaba dulce. Jermayoni se abalanzó sobre él nada más cruzar la puerta, le dio un abrazo que casi lo tira por las escaleras.

-          O sea, Zanky qué fuerte lo de los dementores, qué fuerte qué fuerte qué fuerte o sea te lo juro por las playas de Ibiza. ¿Te lavarías bien donde te tocaron no?

    Jerma llevaba el pelo un tono más rubio que el curso anterior, y se había hecho unas mechas californianas.

-          Fueltafo Jefma –dijo Ron, tras ella. El pelirrojo tenía la cara hinchada, con un ojo más grande que el otro y la lengua tan grande que se le salía de la boca. Tenía la cara y brazos llenos de picaduras y mordiscos de todo tipo.

-          Ay mi niño –dijo la señora Weasley, metiéndole la lengua en la boca a Ron- Tienes la negra con los bichos ¿eh? A nadie más le han picado, sólo a ti, ains… Bueno chicos, me bajo que me estoy perdiendo la reunión y luego a ver cómo lo cotilleo con… -Molly pareció triste de pronto- con nadie… ains… esto de estar en un grupo ultrasecreto es lo peor para una cotilla como yo –Abrió la puerta para salir- Jerma, después de la cena quiero las escaleras limpias.

-          ¡Si ya las he limpiado!

-          ¡Ah! ¿Sí? –dijo Molly, aguantándose las ganas de gritar y transformándolas en un susurro forzado- Pues luego pasamos tus vestidos por la barandilla, para comprobar lo limpias que están - y cerró haciendo un amago de portazo silencioso.

-          Zanky, o sea, me tienen explotada, ¡me piden que limpie! ¡A mí!

-          Pof no habef venifo.

-          Ron, o sea, de verdad, parece mentira que no me conozcas. Yo, Jermayoni Granger, jamás me pierdo un cotilleo gordo.

-          Oish, que la señorita ha tenido que limpiar, la señorita pija lo ha pasado mal cogiendo un mocho mientras yo estaba jugándome la vida sin probar el dulce en una semana, perdone usted.

    Jermayoni miró a Zanky extrañada.

-          Zanky… ¿te encuentras bien? Te veo mala cara… estás paliducho… y los ojos inyectados en sangre…

-          ¡Pues claro que no estoy bien! Necesito dulce… ¿dónde lo tenéis guardado? –Zanky comenzó a husmear por la habitación, abriendo cajones y armarios- ¿DÓNDE PANRULOS TENÉIS LA MERIENDA? Mira que no respondo ¿eh? Que estoy mu locooo, dadme azúcar o saco la catana y me quedo solo ¿eh? ¡QUE ME QUEDO SOLO!

-          ¿Pefo a efte qué le pafa?

-          Uyuyuyui Zanky –comentó Jermayoni, tapándose la boca por el asombro- Tú tienes un mono a galletas que no puedes con él, o sea.

-          ¡Yo no soy ningún adicto! ¡¡DADME MIS GALLETAAAAAAAAAAAS!!

    En ese momento un “plop” hizo que aparecieran Fred y George en la habitación.

-          ¿Qué son esos gritos? –preguntó Fred, un poco asustado. Llevaban una magdalena de chocolate cada uno.

-          ¿Qué es eso? –dijo Zanky mirando fijamente con los ojos muy abiertos las dos magdalenas a la vez- ¿QUÉ ES ESO?

-          Pues qué va a ser –dijo George, despectivo, llevándose su magdalena a la boca-, unas magdalenas de chocolate que hemos robado de la cocina antes, las últimas…

    Todo fue muy rápido, Zanky parecía volar hacia ellos, aterrizó sobre los asombrados gemelos sin que tuvieran ocasión de defenderse. Fred soltó la magdalena, que fue a parar junto a la puerta. Zanky saltó a por ella y la atrapó al primer bote. Se la tragó en dos bocados y de nuevo fijó sus ojos inyectados en sangre en la magdalena que aún llevaba George.

-          Ah, no, esta magdalena es mía –y sacó su varita. Zanky se lanzó hacia él- ¡Petríficus Totalus!

    El hechizo alcanzó a Zanky en pleno vuelo pero pareció no hacerle efecto. Aterrizó sobre George y al engullir la magdalena mordió a George en dos dedos.

-          ¿Pero qué le pasa al yonki este?

    Zanky se sentó en el suelo, rechupándose los dedos y los labios. Al cabo de un momento se giró hacia los demás, que lo miraban con los ojos muy abiertos, Ron con uno abierto y el otro cerrado por las picaduras.

-          ¿Qué? No había merendado –los tembleques habían desaparecido y Zanky volvía a ser el de siempre.

    Zanky se sentó en una cama, prestó atención a lo que tenía a su alrededor. Una habitación con un par de camas y mobiliario antiguo, parecía que ahí sí habían limpiado recientemente.

-          ¿Qué es este sitio?

-          El Cuartel General de la Orden del Pavo –dijo Jermayoni.

-          Eso ya lo sé, lo pone en la puerta con un letrero de cabaret, ¿pero qué es?

-          Ef uma ofhwamik sekneta de… -comenzó Ron.

-          Una organización secreta fundada por Dumbledore hace tiempo para combatir a Quien-da-yuyu-nombrarlo –tradujo Jermayoni, dejando a Ron con la lengua fuera.

    Zanky volvió a mirar a su alrededor.

-          Aaam, pues no lo parece… ¿y quiénes son miembros de la Orden?

-          Lupin, Tonks, algunos profesores de Hogwarts, aurores, nosotros… -dijo Fred.

-          ¡Adivina qué! –dijo Jermayoni, como a punto de contar un cotilleo súper mega importante- ¡el profesor Malfoy también es miembro! Lo que pasa es que no está mucho aquí, esta casa no es de su estilo…

-          ¿Y qué hace ese aquí? –protestó Zanky.

-          Dumfledore comfía em ér –respondió Ron, rascándose una mejilla inflamada.

    Unos pasos se oyeron tras la puerta, Molly abrió.

-          Ya ha acabado la reunión, hale, bajad que enseguida vamos a cenar.

    Zanky pegó un salto y salió disparado escaleras abajo haciendo mucho ruido con cada pisada. Al llegar al rellano del primer piso los ruidos despertaron al retrato que había tras unas cortinas, que también se abrieron.

-          ¡MARDISIÓN GITANA PÁ TI Y PA TOS LOS TUYOS, PAYO!

-          ¡Calla vieja! –la insultó Zanky, ansioso por llegar a la cocina el primero.

    La vieja del retrato se quedó a cuadros, asombrada. Era una mujer muy vieja, con el pelo grisáceo mal tintado, una nariz ganchuda con una verruga y cuatro pelos encima del labio superior.

-          ¿Perdona? ¿Qué m’ha dicho?

    En el piso de abajo estaba Sirius, que chocó contra Zanky.

-          Ay, ayayayayai mi hombro, sniiif. Vaya Zanky, veo que has conocido a mi madre…

-          ¡Quita! ¡Que tengo hambre!

La Orden del Pavo [cap.3]

Capítulo 3: LA AVANZADILLA



    Zanky subió a su habitación, enfadado por todo lo que le estaba sucediendo. Primero le atacan dos dementores y luego quieren expulsarlo de Hogwarts y romperle su varita, y nadie le daba una explicación. Hedwig, su loro blanco, estaba allí, en su jaula, comiendo un melocotón, y a Zanky se le ocurrió que podría escribir a Ron y Jerma, a ver si le podían explicar algo.

    Esperaba que sus amigos le respondieran al día siguiente, pero ya había pasado cuatro días y nada, ni una señal. Tita seguía acampada en el jardín de los Dursleys, de cuando en cuando entraba en la casa por la noche para dejar la nevera vacía y usar el baño, tía Petunia estaba harta, pero no había forma de comunicarse con Tita Hagrid, porque según ella era invisible a los ojos de cualquiera gracias a su casco de camuflaje con ramitas.

    Zanky estaba muy aburrido, ahora Tita ni siquiera podía hacerle galletas, la señora Figg había recuperado su casa y en casa de los Dursleys no había MagiMix. Sólo podía pensar en aquella vista, en qué haría si era expulsado de Hogwarts, de forma que se pasaba el día metido en su habitación sin hablar con nadie, tumbado en la cama mirando al techo.

    Tío Vernon llamó a la puerta de su habitación y entró, muy contento.

-          Nos han mandado una invitación para asistir de público al programa de corazón favorito de tu tía. Vamos a ir nosotros tres. Tú no vienes. Quédate aquí encerrado, no cojas nada de la nevera, no abras a nadie, y por Dios, dile a esa amiga tuya que se vaya de nuestro jardín, los vecinos empiezan a hablar…

-          Pos vale.

-          Pos eso.

-          Pos adiós.

    Tío Vernon dio un portazo al salir y enseguida Zanky se quedó solo en casa con Tita y Fifí en el jardín. Por lo menos, pensó, estaba a salvo, nadie se atrevería a entrar con ella de segurata.

    Aquella misma tarde Zanky oyó como Tita entraba al baño de la planta baja. Se asomó por la ventana y vio a Fifí durmiendo en una hamaca. Pero había algo más… una serie de ruidos extraños en la planta baja, susurros, pasos… ¡había más gente!

    Zanky agarró con fuerza su varita y abrió la puerta de su habitación sin hacer ruido. Bajó las escaleras con cuidado y vio a ocho personas merodeando por el comedor, el salón y la cocina. A algunos no los conocía, pero a otros sí.

-          No hagáis ruido, la muerte puede estar en cualquier esquina –era Ojochungo, con su parche de pirata, su pata de palo, su garfio y su loro rojo en un hombro.

-          ¿Qué hacéis aquí? –preguntó Zanky a los presentes en voz alta.

-          Nada Zanky, estoy en el baño, ahora salgo –respondió Tita tras la puerta del baño.

Todos los presentes palidecieron.

-          Zanky –dijo Ojochungo con un susurro – habla en voz baja, no queremos que Tita Hagrid sepa que estamos aquí.

-          ¿Por qué? –preguntó Zanky.

-          Porque no es nada discreta y te tenemos que sacar de aquí con discreción –respondió Lupin, que también estaba allí, miró el reloj y añadió- Siete minutos hasta que Tita tire de la cadena y salga del baño, debemos darnos prisa.

    Por lo visto era una especie de misión secreta muy precisa.

-          Pero antes tenemos que asegurarnos de que eres el verdadero Zanky –dijo Lupin, sacando de su bolsillo una tarjetita- A ver… por 10 puntos ¿cuál es la forma de tu patronus y dónde apareció por primera vez?

-          Es una ardilla de la edad de hielo, y la vi por primera vez en el lago de Hogwarts, cuando los dementores estaban a punto de besar a Sirius.

-          ¡Correcto! –dijo Lupin en un susurro, guardándose la tarjetita con la pregunta.

-          Te ayudaré a hacer tu equipaje –dijo una chica a su lado, no la había visto hasta entonces- Vamos.

    Los dos subieron hasta la habitación de Zanky, él empezó a guardar las cosas en su baúl, sin ningún cuidado, mientras la chica revisaba la habitación con curiosidad.

-          Nunca había estado en una vivienda muggle, son muy diferentes a como los describe el señor Weasley… sin pinturas rupestres y con muebles… Por cierto, me llamo Nymphadora Tonks, soy auror, me saqué la carrera el año pasado así que aún estoy verde, como mi pelo… mmm no me gusta este verde –dijo al verse en un espejo del armario, cerró con fuerza los ojos, con todo el cuerpo en tensión, y de pronto su pelo se volvió rosa chicle- Así está mejor.

-          ¿Cómo has hecho eso? –preguntó Zanky, asombrado.

-          Soy metamorfomaga de nacimiento, puedo cambiar mi cuerpo como me dé la gana. Me ayudó mucho a aprobar Autotransformaciones.

    Desde abajo se oyó la voz susurrante de Lupin que les apremiaba:

-          Cuatro minutos, daos prisa.

-          Rápido Zanky, te ayudaré.

    Tonks comenzó a agarrar ropa del armario y a meterlo todo a presión en el baúl. Cuando hubieron terminado la chica hizo un hechizo y tanto el baúl como la jaula de Hedwig comenzaron a flotar ante ellos y a bajar las escaleras.

-          Rápido –dijo Ojochungo- Tenemos que irnos.

-          ¿A dónde? –pregunto Zanky – Me tenéis muy mal informado ¿eh?

-          A un lugar seguro, iremos en escoba, vamos a la calle –dijo, mientras lanzaba un hechizo de camuflaje de verdad, no como los de Tita, para que los muggles no los vieran- Tened mucho cuidado, cualquiera de nosotros puede morir, el objetivo es llevar a Zanky con vida. No os separéis demasiado, somos su escolta.

    En ese momento se oyó la cadena del inodoro y Tita salió del baño aún secándose las manos con El Profeta. De pronto vio que en la calle estaban todos con Zanky en escobas preparados para volar.

-          ¡La madre que os echó! ¡¡TRAIDOREEES!! –gritó Tita mientras corría al jardín, despertaba a Fifí tirándola de la hamaca y se ponía a guardar todo a toda prisa en su bandolera- ¡¡TRAIDOREEEEES!!

-          ¡Oh no! Nos ha visto –dijo Tonks, nerviosa y tapándose la cara- Y va a llamar la atención de todo el vecindario.

-          ¡YA NOS VEREMOS LAS CARAS, YA! – Tita les lanzaba toda clase de objetos, pinzas de la ropa, una tetera… hasta un colchón.

-          Vamos, ¡a volar! –exclamó Ojochungo, y todas las escobas comenzaron a elevarse en el aire.

    Zanky los siguió, sin saber muy bien lo que ocurría. Cuando ya estaban a suficiente altura Zanky se giró y vio a Tita agarrando con una mano a Fifí y con la otra el viejo paraguas volador de su prima Mary Poppins. El paraguas iba demasiado lento, jamás los alcanzaría, pero aún así se podían oír sus gritos en la distancia.

-          ¡¡NO CORRAIS, TRAIDOREEES!!

    Cuando ya la perdieron de vista la escolta de Zanky seguía a Ojochungo, que iba el primero en su escoba adaptada, que más bien parecía una fregona. Daba muchas vueltas para despistar a quienes pudieran seguirlos, ya fueran Tita o mortífagos. Hacía mucho frío pero finalmente bajaron en un parque cuando ya había anochecido y las farolas estaban encendiéndose. Uno de los chicos de la escolta se encargó de las escobas y el resto guió a Zanky hasta una calle con edificios estrechos, se situaron entre el número 11 y el 13.

-          Toma, lee para ti –Ojochungo tendió a Zanky un papel donde con letras rosas ponía una dirección.

“El Cuartel General de la Orden del Pavo está en la Calle de la Grima, 12”

-          Pero no es posible, aquí pasa del 11 al 13… falta un edific…

    Zanky se tuvo que tragar las palabras, nada más terminar de leer el papel los edificios 11 y 13 comenzaron a separarse y en un instante apareció ante ellos el número 12, con un cartel que ponía con letras luminosas de neón “Cuartel General de la Orden del Pavo”, y un pavo real con luces rojas.

La Orden del Pavo [cap.2]

Capítulo 2: LA SEÑORA FIGG



    Zanky sabía que Tita había estado vigilándole, pero no tenía ni idea de que su vieja vecina, la señora Figg, estuviera al tanto de lo que ocurría en el mundo mágico. Y por lo visto Tita se había adueñado de su casa para utilizarla como base-cocina para su vigilancia.

-          No me puedo creer que hayan mandado a dos dementores a por mí, Tita. ¡Esto es muy grave!

-          ¿Grave? –respondió Tita, sin entender- ¿Por qué grave? Los dementores son unos angelitos, seguro que sólo querían jugar.

-          ¡Mira cómo han dejado a mi primo! –dijo Zanky, que llevaba a rastras a Dudley con su disfraz de pollo, medio atontado por el ataque del dementor.

-          Es que los pollos son unos enclenques, seguro que ha sido por el calor que hace. Buff, me estoy derritiendo. ¿Tu tía tiene algo fresquito en la nevera?

    Zanky abrió la puerta de la casa de los Dursleys. Tita soltó a Dudley en el suelo junto al salón y cerró, ordenando antes a Fifí que fuera a vigilar a la señora Figg. El sonido de la puerta alertó a tía Petunia, que salió a ver quién había llegado.

-¡¡DUDLEY!! ¡¡HIJO MÍO, QUÉ TE HAN HECHO!! ¡¡VERNON!! ¡Corre Vernon, está aquí la loca!

    En ese momento Dudley vomitó en la alfombra.

-          Pobrecito, algo le ha debido de sentar mal, ¿tienes maíz? –preguntó Tita, yendo hacia la cocina.

    Vernon asomó su enorme cabeza desde detrás de la nevera y vio a Tita, inmediatamente dio un salto hacia atrás, con un salchichón como única defensa.

-¡Atrás, no queremos problemas!

-¡Qué majos! –dijo Tita, mientras miraba en el interior de la nevera y sacaba un bote de maíz- Pitas pitas pitas, toma, primo de Zanky –decía, mientras tiraba granos de maíz por el suelo de la cocina.

    Petunia seguía al lado de su hijo, muy preocupada.

-          ¿Pero quién le ha vestido así? ¡Con lo mal que le sienta el amarillo! Dudley, ¿quién te ha hecho esto?

    Y Dudley señaló a Zanky.

-          Sacó su varita y se puso todo oscuro.

-          Naaah –dijo Tita, quitándole importancia con un movimiento de su mano-, si los dementores son unos amores. Eso ha sido un golpe de calor, seguro –cerró la puerta de la nevera y siguió dando vueltas a la masa de galletas del interior del bol que traía consigo-. Cucha bonita, ¿tienes Magimix?

-          ¿Magi qué?

    En ese instante entró un loro por la ventana, tenía corbata. Zanky agarró la carta que llevaba, con el sello del Ministerio de Magia.

-          Uyuyuyui Zanky, no la abras, los loros con corbata trabajan para los grises, sólo traen malas noticias.

    Pero Zanky no hizo caso, tenía curiosidad por saber qué quería el Ministerio de él.

Señor Zanky Potter
Le comunicamos desde el Departamento de Control de la Magia que según el Estatuto de Magia usted ha quebrantado el siguiente artículo:
“No se realizará magia delante de un muggle”.
Usted ha utilizado el hechizo Patronum sin permiso delante de un muggle a las 19:07 de este día, por tanto, y acorde a la legislación vigente, usted ha sido expulsado de Hogwarts. En varios días un par de agentes del Ministerio acudirán a su residencia para romperle su varita.
Que tenga un buen día.
Manoli Maja, Jefa del Dpto. de Control de la Magia.

-          Ya estamos con la Manoli de las narices, a ver si se jubila ya y deja de dar por saco –se quejó Tita-. Pues yo no me voy de aquí hasta que no readmitan a mi Zanky.

    Zanky recordó que a Tita también le rompieron la varita y la expulsaron de Hogwarts. Ella misma ocultó los pedazos de su varita en un rodillo de cocina, con el que todavía podía hacer algo de magia ilegal, y realmente nunca abandonó Hogwarts, se hizo una ocupa en el castillo y con el tiempo la hicieron profesora. Pero… ¿qué haría Zanky?

-          Pero… ¿cómo que me expulsan de Hogwarts? ¿PERO QUÉ INVENTO ES EEEESTE?

-          ¡Já! – gruñó tío Vernon-, te lo tienes merecido, por haber dejado a Dudley tonto.

-          Mira, esto… hipopótamo con bigote –Tita se acercó peligrosamente a tío Vernon-, un consejo, no hagas saltar a una gala cuyo cachorrito ha sido expulsado de Hogwarts o…

-          ¿O qué? –se envalentonó Vernon.

    Tita se puso roja de furia, pero su mirada se desvió de tío Vernon hacia la ventana, pues otro loro acababa de llegar. Fue corriendo hacia Zanky, muerta de la curiosidad.

-          ¿De quién es Zanky? ¿Qué pone? ¿Qué pone? ¿De quién es?

    Zanky vio la carta, estaba escrita muy rápido y le costaba entender lo que decía.

Zanky, nos hemos enterado de lo del Ministerio. Tranquilo, Dumbledore va a arreglarlo. Lo importante es que no salgas de la cueva de tus tíos y que no uses magia.
Firmado: Arthur Weasley

    Inmediatamente entró otro pajarillo llevando una carta. Esta era de Sirius, Zanky lo supo porque aún estaba húmeda.

Ay Zanky, qué pena más grande! No pasa nada, todo va a salir bien, tú sobre todo no te muevas de donde estás. Papi Sirius te quiere mucho.
Pd: Ojalá Tita estuviera contigo para que no te pasara nada, pero sigue en paradero desconocido.

-          ¡Hombre! Un sensato –exclamó Tita- Le daré un hueso cuando lo vea. ¿Qué estaba haciendo yo? Ah sí. Señor tío de Zanky, ven pa’ ca’ que te iba a partir las piernas.

    Pero de nuevo algo llamó la atención de Tita. Por el jardín trasero una señora mayor, con un moño blanco y un traje lleno de visillos intentaba saltar los setos y caía de morros contra el suelo.

-          ¡¡¡Señora Figg!!! –exclamó Tita, asombrada - ¿Pero dónde está Fifí? ¡Seguro que se ha vuelto a quedar dormida, mira que le he dicho que la vigilase!

    La señora Figg entró en la casa de los Dursleys, a los que conocía por ser su vecina de toda la vida. Aún tenía restos de esparadrapo y cuerdas por las piernas.

-          ¡Tita! ¡Me has secuestrado y me has encerrado en el sótano de mi propia casa!

-          ¿¿¿Yoooooo??? Para nada señora Figg, usted se cayó y yo la dejé delicadamente de reposo en su sofá.

-          Gala del demonio… ya he enviado un loro a Dumbledore explicándole lo que has hecho. Él me encargó a mí que vigilara a Zanky, lo llevo haciendo desde hace 14 años y nunca ha pasado nada. Lo haces tú y hala, lo expulsan de Hogwarts y le van a romper la varita. ¡Eres un desastre Tita! ¡¡Un desastre!!

    Tita pareció sentirse ofendida, pero después miró a Zanky, que estaba comiéndose la masa cruda de galletas del bol a palo seco y le asomó una sonrisita.

-          Sí, pero cocino mejor que usted.

-          ¡Pero señora Figg! –dijo, asombrada, tía Petunia- ¿Usted también?

-          Sí hija sí, soy un poco brujilla.

    Un nuevo loro con corbata llegó con otra carta, pero Tita la interceptó a tiempo, antes de que Zanky la recogiera. Tita tiró la carta al suelo y la pisoteó, saltando encima y pegándole puñetazos.

-          ¡¡Muereee!! ¡¡Muere carta del demonioooo, deja a mi Zanky en paz!!

Cuando Tita creyó que ya había sido suficiente, Zanky se agachó para recogerla, la abrió con cuidado y leyó en voz alta:

Señor Zanky Potter.
Nos dirigimos a usted desde el Departamento del Control de la Magia del Ministerio de Magia para comunicarle que se ha acordado con el director de Hogwarts una vista para tratar el asunto de magia ante muggles. Deberá acudir a las dependencias del Ministerio el próximo día 18 de Agosto a las 10 horas. Por tanto, no se le romperá la varita hasta conocer el resultado de la vista.
Que tenga un buen día.
Manoli Maja, Jefa del Dpto de Control de la Magia.

-          ¡Ese Dumbi, ese Dumbi! ¡Eh! ¡Eh! –cantó Tita, llena de felicidad- Albus 1 – 0 Los grises.

    Zanky respiró profundamente. La pesadilla había pasado por ahora, de modo que siguió comiendo la masa cruda de las galletas. En ese momento entró Fifí, con cara de sueño, por la puerta del jardín trasero.

-          ¿Y tú qué? –dijo Tita, con los brazos en jarra - ¿Ha dormido bien la marquesita? Ende luego… no te vuelvo a pedir que vigiles nada.

    Tras Fifí entró un loro rosa chillón con un sobre rojo.

-          ¡Es un vociferador! –advirtió la señora Figg, viendo como el loro se dirigía hacia Tita.

-          ¿A mí? –dijo Tita al loro- ¿A mí me vas a dar un chisme de estos? JA JA JA.

    Tita abrió el sobre sin ningún cuidado, éste se abrió y elevó en el aire con unos guantes de boxeo.

TITA, SOY DUMBLEDORE” Los guantes se lanzaron contra Tita, pero la gala los esquivó sin despeinarse. “NO VUELVAS A DESAPARECER DE ESTA FORMA” Tita agarró un guante y comenzó a darle capones. “TE PROHIBÍ EXPRESAMENTE QUE FUERAS CON ZANKY” El segundo guante intentó sujetar a Tita por el cuello, pero ella se adelantó y lo mordió. “QUIERO QUE TE VAYAS DE AHÍ AHORA MISMO, PODRÍAS PONER EN PELIGRO A ZANKY” Los guantes a esas alturas ya estaban hechos jirones, intentando escapar de Tita. “BESITOS”.

    Finalmente Tita soltó a los guantes de boxeo, que se fueron volando de la casa, como un perro con el rabo entre las piernas. Tita se puso seria de pronto.

-          Está bien, está bien. Ya veo que nadie me quiere aquí… Me voy, adiós ¿eh? Adiós… mirad como me voy, me estoy yendo… -Tita salió de la casa y una vez estuvo en el jardín abrió su bandolera y saco una tienda de campaña, no le costó mucho montarla bajo el melocotonero de los Dursleys-. Fifí, ven, ponte este casco de camuflaje –Ambas se pusieron un casco de color verde con ramitas clavadas-. Hale, ya no nos pueden ver.

-          Tita, te estamos viendo acampada en el jardín con la llama –dijo la señora Figg, cansada.

-          Ssssh, no digas nada Fifí, es una trampa… Pollo, ¡eh! Pollo, tráenos algo para picar anda –le dijo a Dudley, que aún seguía vestido de pollo amarillo.



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